La iglesia de Sant Esteve de Vilobí es uno de los edificios que mejor explican la continuidad histórica de Vilobí d’Onyar. La parroquia ya aparece documentada en el año 1064, cuando el culto estaba vinculado a la capilla del castillo, situada probablemente en el espacio que hoy ocupa el presbiterio. Este origen relacionado con el recinto señorial ayuda a entender la importancia que la iglesia ha tenido dentro de la organización del núcleo desde la Edad Media.
El edificio actual responde al crecimiento de la población en el siglo XVIII. La primera piedra se colocó el 21 de octubre de 1759 y el resultado es un templo de planta de cruz latina, con capillas laterales y ábside cuadrado. La fachada conserva una composición muy característica, con portada de piedra, arco carpanel, pilastras de orden compuesto, un friso con la fecha de 1772 y la hornacina central con la imagen de san Esteban. El óculo, las ventanas rectangulares y el coronamiento curvilíneo completan una imagen sobria pero muy presente dentro del paisaje urbano.
Uno de los elementos más singulares es el campanario, considerado el más alto y esbelto de la comarca de la Selva, con 40 metros de altura. Su construcción aprovecha una de las antiguas torres del castillo, lo que convierte el edificio en un punto de encuentro entre el pasado medieval y las reformas posteriores. La parte inferior, de planta cuadrada y piedra volcánica, contrasta con el cuerpo superior octogonal, realizado con sillares bien escuadrados de piedra numulítica de Girona. Los ventanales apuntados, la balaustrada y la cúpula apuntada refuerzan su presencia y lo convierten en uno de los perfiles más identificables de Vilobí.
La iglesia también conserva la memoria de los episodios más recientes de la historia local. En 1936 sufrió un incendio y, después de la Guerra Civil, fue rehabilitada. El retablo actual del altar mayor es de 1955 y el campanario fue restaurado en 1999. Dentro de Enselva’t, Sant Esteve de Vilobí es una visita clave para entender cómo el castillo, la parroquia, las reformas modernas y la vida del pueblo se han ido superponiendo en un mismo edificio, hasta convertirlo en uno de los principales referentes patrimoniales del municipio.
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