El nombre de esta masía fortificada del siglo xvi probablemente proceda de su propiedad por parte de un tal Ponç. Posteriormente, pasó a denominarse como se la conoce en la actualidad: Torre Ponça.
La construcción presenta dos plantas y desván, cubierta a dos aguas y cornisa catalana. La puerta principal es de arco de medio punto, adovelada. El resto de aberturas son rectangulares, con dinteles, jambas y antepechos de piedra monolítica. Destaca la ventana central, que, a diferencia del resto, es gótica con arco conopial tardío y dentado con arquillos. En las impostas hay relieves de cabezas humanas.
Sin embargo, lo más relevante de la casa es la torre adosada que se levanta en su flanco derecho. Es de planta cuadrangular, con aberturas reducidas, también rodeadas de piedra y con algunas aspilleras. Cabe destacar la ventana, de estilo renacentista, de la segunda planta, con guardapolvo rematado con pechinas. En el dintel constan una inscripción y una fecha: 1566. En la última planta se abre una galería más moderna, con tres ventanas en cada fachada, de mayores dimensiones y arco de medio punto. La cubierta de esta torre, a cuatro aguas, está construida con teja árabe y el alero consta de cuatro hiladas. Con relación al paramento, tanto de la casa como de la torre, está rebozado y pintado, con los sillares vistos, bien tallados, en sus extremos.
La torre inicial se amplió con la última galería en 1909, cuando Josep Serra i Carbó (1857-1940) compró la propiedad con el dinero que había ganado en Baltimore (EE. UU.), ciudad en la que vivió de 1906 a 1911 y donde producía su patente de tapón de corcho aglomerado que impedía que se escapara el gas de las bebidas carbónicas.
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