La Puerta de Barcelona era una de las entradas principales a la villa amurallada y, como su nombre indica, daba acceso al camino que venía de la Ciudad Condal. Justo a su lado pasaba el antiguo Camino Real. A principios del siglo XX desapareció la arcada original y, unos años después, en 1969, se reconstruyó un poco más atrás de su emplazamiento original. Al igual que las murallas, también está construida con piedra basáltica.
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