Esta fuente, datada de 1894, es considerada la más antigua del casco urbano. Fue concebida para proveer de agua a todos los asistentes del mercado semanal que se celebraba en la plaza de la Vila. El mercado fue impulsado desde el monasterio y se remonta al siglo XII. Durante muchos siglos el mercado de Amer fue el motor económico y social de la villa y llegó a ser uno de los más importantes de la zona. Se celebraba el miércoles y en él se vendían todo tipo de productos, especialmente trapos, pero también ropa y objetos domésticos. Bajo el soportal se concentraban el campesinado, con las aves de corral, huevos y hortalizas, y los talleres de menestrales. En la plaza de Sant Miquel tenía lugar el mercado del ganado.
El mercado fue el núcleo comercial de la comarca hasta mediados del siglo XX. La plaza de la Vila o plaza Porxada (‘Plaza de Porches’), como es conocida popularmente, es una de las plazas de porches más grandes de Cataluña. Los porches son del siglo XVI y son todos de época y de estilos variados. Como curiosidad, cabe mencionar que los adoquines de la plaza provienen de distintos lugares de Cataluña, puesto que cuando se urbanizó, a principios de los años ochenta del siglo pasado, se pidió a otros municipios su colaboración. Como agradecimiento, cada una de estas poblaciones tiene una placa con su nombre grabado en el suelo.
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