El Castillo de Malavella y los afloramientos basálticos
El castillo de Malavella está documentado desde el año 105: en una escritura de tierras hecha por la condesa Ermesenda se la menciona como castro vetulo. Tres años más tarde, en 1057, vuelvo a tenerse noticias: aparece como a Castro quod dicunt Malavella en un juramento hecho a la condesa Almodis, esposa del conde Ramon Berenguer I, hijo de Ermesenda.
En el siglo XIII, Caldes de Malavella, Llagostera y el castillo de Malavella forman parte de una alcaldía real que depende del conde de Barcelona. En 1241, Jaime I les concede unos privilegios reales que los eximen de algunas cargas feudales importantes. Sin embargo, en 1324 la bailía de Caldes pasa a manos señoriales de Ot de Montada y en 1375 pasa a depender de la baronía de Llagostera, bajo la gestión de los Montcada.
En Caldes de Malavella destacan varios afloramientos volcánicos. Lo más importante, por sus dimensiones, es el que se localiza en el monte de Sant Maurici, donde hay una chimenea volcánica por la que subieron y fueron emitidos el magma, los gaos y los materiales de proyección. Esta chimenea está formada por cientos de prismas basálticos de hace 4,4 millones de años.
El castillo se construyó justo en esa zona. Sus restos, que son del siglo XII, son de colores oscuros y grises por las piedras de basalto que forman la misma colina, restos de la antigua chimenea volcánica. Se puede observar que las paredes del castillo se construyeron usando estos prismas basálticos para aprovechar los recursos más inmediatos y, muy probablemente, reducir los gastos de cantero.
Actualmente, solo quedan restos de los muros norte, este y sur. El castillo estaría formado por un primer recinto acotado por dos muros (al este y al noreste) y un segundo recinto amurallado con tres torres cuadradas. En el ángulo noreste se encuentran los restos de la antigua capilla del castillo, dedicada a san Mauricio, de planta rectangular y con ábside semicircular. En las paredes se aprecian restos de la pintura mural que debía cubrir los muros de la capilla.
Suscríbete al boletín