Subiendo por la pista, a casi medio kilómetro de la iglesia de estilo románico de Sant Marçal del Colomer, encontramos la curiosa Font Pudosa del Colomer, una pequeña balsa alargada donde se puede percibir el murmullo de las burbujas de dióxido de carbono y radón al romperse en la superficie. Esto se debe a la situación geográfica de Amer, que se localiza justo encima de una falla activa que recorre aproximadamente treinta kilómetros entre las comarcas de La Selva y La Garrotxa. Esta falla produjo grandes movimientos sísmicos en el siglo XV, que son los responsables de varios terremotos entre 1427 y 1428 que causaron graves daños en Camprodon, Olot y otros municipios. La falla todavía presenta actividad y, de hecho, Amer es uno de los lugares de Cataluña con más posibilidades de sufrir un terremoto, si bien el riesgo actual es bajo.
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