El vizcondado de Cabrera se articulaba a través de una red de castillos y casas fuertes, que eran las sedes del poder político y militar de la nobleza medieval. Este sistema defensivo se complementaba con la presencia de diversas villas amuralladas y torres de vigilancia.
El castell de Sant Iscle fue construido en el siglo XII y formó parte del vizcondado de Cabrera. En el siglo XIII se reformó de forma importante: se derribó la torre maestra y se construyó un recinto rectangular con torres en los cuatro ángulos. A principios del siglo XIV residió en él Elionor d’Aguilar, madre del vizconde Bernat II de Cabrera. Se realizaron nuevas reformas en el siglo XV, y los terremotos y la Guerra dels Remences afectaron al castillo, que finalmente fue abandonado de forma repentina hacia el año 1500. Solo la capella de Sant Iscle continuó en uso, y en ella se celebraron procesiones hasta mediados del siglo XIX. En la capilla se conservaban las reliquias de sant Iscle, parte de las cuales fueron trasladadas al monasterio de Breda en el año 1263.Suscríbete al boletín
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