El vizcondado de Cabrera tenía formas de gobierno propias; estaba administrado a través de agentes de poder al servicio de los vizcondes –desde el notario hasta el juez pasando por los procuradores generales y otros cargos–, que hacían efectiva la gobernabilidad del territorio. Los restos materiales de esta administración y sus obras de gobierno todavía son visibles en diversos puntos del vizcondado.
El estanque de Sils ocupaba una superficie aproximada de siete kilómetros cuadrados y en la cartografía antigua a menudo aparece representado más grande que el de Banyoles. Un documento del año 1660 contiene la concesión del vizconde de Cabrera, Guillem Ramon de Montcada, para recoger el hielo a favor de Francesc Villar (propietario de un pozo de hielo en Maçanet), a cambio de una entrada de treinta y cinco libras y dos sueldos anuales en moneda barcelonesa. En 1740, el duque de Medinaceli, marido de la vizcondesa de Cabrera, Maria Teresa de Montcada, mandó colocar unos hitos para marcar los límites del estanque. Su proceso de desecación (tras diversos intentos desde el siglo XIII) no concluyó con éxito hasta la construcción de una acequia de drenaje en el año 1851.Suscríbete al boletín