Sant Esteve de Caldes es una iglesia parroquial que había pertenecido al Monasterio de Breda. Ya en 1058 aparece mencionada en una restitución que hizo de ella la condesa Ermessenda a Berenguer, obispo de Girona. La iglesia actual consta de un edificio de planta basilical, con tres naves separadas por grandes pilares cuadrados que sostienen seis grandes arcadas, con cuatro capillas laterales. La nave central está cubierta por bóveda de cañón apuntada y las naves laterales con bóvedas de sección de cuarto de círculo.
El origen románico de la iglesia se hace evidente en el ábside, que tiene dos absidiolos románicos, con ventanas y decorados con arcuaciones lombardas. El campanario tiene forma de torre cuadrada y ha sufrido diversas modificaciones. En la parte superior hay cuatro parejas de aberturas alargadas en arco de medio punto. Tanto el campanario como la iglesia han sido sometidos a diferentes reformas a lo largo de los siglos.
En las últimas reformas efectuadas, destaca una lápida romana encontrada al levantar las losas del suelo, en memoria de “Lucio Emiliano Celaciano, de la tribu Quirina”, y el sarcófago con inscripción, lápida de 1270 conmemorando a Berenguer Lambardus
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