La calle de les Mallorquines es un tramo del camino real que conectaba Hostalric con Girona. Inicialmente, la presencia del hostal, del que la calle tomo su nombre, debía motivar la llegada de poblacion para cubrir las necesidades vinculadas al transporte de mercancías y viajeros, asi como la reparación de carruajes y el cuidado de los animales de tiro. A partir de aquí, todo tipo de gente, oficios y servicios se acabaron instalando a lo largo del camino real. Esta vitalidad duro siglos, hasta que a mediados del siglo XX se construyo, unos metros mas al norte, la GI-555. La carretera asumio la funcion original de via de comunicacion de la calle, lo que le confirió a esta su aspecto residencial actual.
todo tipo de gente, oficios y servicios se acabaron instalando a lo largo del camino real. Esta vitalidad duro siglos, hasta que a mediados del siglo XX se construyo, unos metros mas al norte, la GI-555. La carretera asumio la funcion original de via de comunicacion de la calle, lo que le confirió a esta su aspecto residencial actual. Durante siglos, la calle de les Mallorquines constituyo el unico ambiente urbano del termino, ya que el resto de poblacion vivía dispersa en masias. No fue hasta bien entrado el siglo XX cuando el nucleo de sils la supero en población y protagonismo, gracias al impulso generado con la llegada del ferrocarril, en la década de 1860.
Merece la pena mencionar que la acera norte de la calle de les Mallorquines pertenece a la parroquia de Vallcanera, mientras que la acera sur es de la parroquia de Sils. Esta dualidad ha sido muy importante para el municipio, ya que es el argumento que expusieron en el siglo XIX los vecinos de las poblaciones de Sils y de Vallcanera para conformar un único término municipal y no verse disgregados y fagocitados por los municipios vecinos de Macanet de la Selva y Riudarenes, respectivamente.
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