El castillo de Tossa de Mar es, en realidad, el gran recinto amurallado de la Vila Vella, uno de los perfiles más reconocibles de la Costa Brava. Situado en el punto más alto del casco antiguoo, este conjunto defensivo se construyó entre los siglos XII y XIV para proteger a la población de los ataques que llegaban por mar, especialmente en una época en la que la piratería era una amenaza real para los pueblos costeros.
La muralla, de trazado irregular, se adapta al relieve de la colina y conserva varias torres de defensa que permiten entender la función estratégica del conjunto. Aunque popularmente se habla del castillo, no se conserva un castillo como edificio aislado, sino una villa fortificada con calles, viviendas y espacios que formaban parte de la vida cotidiana de la comunidad. En la parte más elevada, el faro construido en 1917 ocupa el antiguo emplazamiento del castillo y añade una nueva capa de historia al conjunto.
Pasear por la Vila Vella de Tossa permite ver cómo la defensa, la vivienda y el paisaje marítimo formaban parte de una misma realidad. No es solo una postal de murallas frente al mar, sino un espacio que explica cómo vivía una población que debía protegerse sin perder la relación directa con el litoral. Dentro de Enselva’t, el castillo de Tossa es una visita imprescindible para entender una de las mejores muestras de villa medieval amurallada conservadas en la Costa Brava.
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