En esta plaza es donde se termina el recinto amurallado y antiguamente el casco urbano. Fue a partir de los siglos xvii y xviii cuando el pueblo creció por el otro lado de la plaza, con las calles de El Raval y de El Ravalet, situadas ya fuera de la muralla. De este modo la plaza se convirtió en el centro neurálgico de la población y en el espacio de celebraciones y actividades, como las ferias de ganado que se celebraban a lo largo del año y que le otorgaron este nombre tan característico.
Esta plaza es un excelente mirador. Desde el llamado balcón de la plaza podemos ver el castillo de Hostalric, las huertas y el río Tordera, además del macizo montañoso que nos separa de la costa. ¿Sabéis qué nombre tiene, este macizo?
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