Se trata de una antigua iglesia parroquial que, probablemente, mandó construir la baronesa Sicardis, señora del castillo y del término de Lloret. El obispo de Girona Guillem Guifre de Cerdanya, la consagró a sant Romà en el año 1079.
Siglos más tarde (en 1522), la parroquia se traslada a la nueva iglesia de Sant Romà de Lloret, momento en el que se establece la advocación a Santa Maria. A partir de entonces, la ermita recibió varios nombres, como Iglesia Vieja, Virgen Antigua o Nuestra Señora de las Alegrías.
La iglesia actual conserva pocos elementos románicos, ya que fue reformada en los siglos XVII y XVI y reconstruida en 1914. La ermita tiene planta rectangular, cubierta con tejado a dos aguas en los laterales y un campanario adosado en su lado norte, también de planta cuadrada.
En 1913 se llevó a cabo una importante reforma financiada por los hermanos Narcís y Joan Gelats Durall, durante la cual se modificaron la fachada, la puerta de entrada y el interior. También se instaló el retablo barroco y se construyó el camarín de la Virgen siguiendo el estilo de la época, con dorados, estucos venecianos y mármol. Asimismo, se realizaron seis pinturas murales con representaciones de los misterios gozosos y de la Ascensión del Señor. En ellas aparecen retratados varios personajes de la época, entre los que se encuentra uno de los mecenas. En 1914 se añadió al campanario un segundo nivel con una ventana geminada y, en 1939, se construyó el tejado con arcos lombardos.
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