Brunyola es un municipio pequeño pero con un gran carácter, capaz de transportar al visitante a través del tiempo. Su castillo, la iglesia y el núcleo histórico dibujan un escenario con una larga trayectoria vinculada al mundo feudal y rural, rodeado de un paisaje que respira autenticidad y calma.
Pasear por sus calles es toda una experiencia: sorprende descubrir cómo el antiguo castillo, del cual todavía se conservan tres de las cuatro torres originales, se ha integrado de manera natural en la fisonomía del pueblo, formando parte de su día a día.
Pero si por algo es conocido Brunyola es por la avellana: ¡el cultivo de este fruto seco determina en buena parte el paisaje! Tanto es así que un fin de semana al año, Brunyola se transforma en la capital de la avellana, con una fiesta llena de actividades donde este producto local se convierte en el gran protagonista.
Tramo principal del Camino de Santiago de la Selva por la zona de montaña, coincidente con la Vía Verde del Carrilet.
Suscríbete al boletín